3 exposiciones que debes ver en marzo

Luces neón en las primeras exposiciones individuales de Cerith Wyn Evans  en el Museo Tamayo y de Olivia Steele en Maia Contemporary. También una exposición con un óleo de Caravaggio y una retrospectiva de Carlos Amorales. Te dejamos 10 increíbles exposiciones en la Ciudad de México.

AXIOMAS PARA LA ACCIÓN DE CARLOS AMORALES

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La carrera artística de Carlos Amorales (Ciudad de México, 1970) ha sido multifacética, su obra va del performance, cine, animación, dibujo y escultura hasta la producción en la industria musical. Su trabajo recorre una diversidad de apariencias y formatos, sin estar sujeto a una narrativa temporal ni progresiva, lo cual es plasmado en Axiomas para la acción, una retrospectiva poco convencional nacida del texto homónimo del artista que define la manera en que está constituida su obra.

El MUAC (Museo Universitario de Arte Contemporáneo), hace una revisión de veintidós años de carrera de Amorales en una exposición planeada como itinerante, que trata los aspectos conceptuales de su trabajo y su operación más allá de la presentación de series y obras específicas. Pensada por Cuauhtemóc Medina —curador en jefe del museo— y Carlos Amorales como un guión, pretende que cada recinto que la presente tenga una curaduría e interpretación del texto distinta; en conjunto a las posibilidades materiales, arquitectónicas y organizativas de cada recinto, siendo el MUAC su primera aplicación.

La muestra incluye obras inéditas, entre  ellas un instalación llamada Aprende a joderte(2017-2018), una especie de mural compuesto por dibujos de hombres y mujeres medievales rodeadas de palabras altisonantes (en español e inglés); Black Cloud(2007), una plaga de mariposas negras que inundan toda la sala. También alberga La Vida en los pliegues (2017), un conjunto de obras en diferentes soportes que van desde la pintura con El esplendor geométrico, hasta la poesía, con versos escritos en un abecedario encriptado y  fragmentos de la película La aldea maldita, en la que una familia de migrantes es linchada al llegar a un pueblo extraño, todos sus personajes son controlados por un titiritero. Con este proyecto se presentó el año pasado en el Pabellón Mexicano de la Bienal de Venecia, uno de las muestras de arte más importantes del mundo, y sus piezas se presentará por primera vez en nuestro país.


CARAVAGGIO. UNA OBRA, UN LEGADO.

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Uno de los nombres mejor establecidos en la historia del arte es Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), mejor conocido simplemente como Caravaggio. Los incontables estudios de su obra ciertamente lo han convertido en lugar común para quien se interesa en la pintura, aunque lo que quizá escapa del imaginario colectivo es el origen de esta merecida fama y sus ramificaciones.

Como varios autores de la época, en su producción encontramos los bien remunerados temas religiosos pero, a diferencia de otros pintores, el milanés destacó por su afinidad al claroscuro y una arriesgada elección de modelos para sus obras: gente común. Así pues, en las piezas de Caravaggio encontramos que hombres y mujeres del vulgo de pronto encarnan a Santos y figuras religiosas de la más alta importancia para la tradición cristiana. Esto, junto a los claroscuros, el poder narrativo y dramático de sus obras y el realismo, caracteriza visualmente sus cuadros.

En sus obras se advertía una observación nueva de la iconografía dominante que buscaba por todos los medios ser más inmediata, más cercana y atrapante, dejando atrás el aura solemne y vaporosa que sus clientes solían reverenciar. Caravaggio no se limitó a representar viejos mitos, fue un intérprete de lo sagrado. Su aparición en el panorama mundial es equivalente a una clarificadora y firme bofetada.

Estas cualidades y su papel coyuntural en el desarrollo de nuestro aprecio por el barroco y tenebrismo constituyen el marco de la exposición Caravaggio. Una obra, un legado, que el Museo Nacional de Arte abrirá al público, y cuya pieza única es La Buona Ventura, un óleo de 1595 que, acompañado de otras obras  europeas y novohispanas, permite trazar su influencia en la expresión artística de los siglos posteriores. Entre esas obras se encuentran  Seis apóstoles, de Baltasar de Echave y Rioja (1632 -1682), La incredulidad de Santo Tomás, de Sebastián López de Arteaga (1610-1656) y Jacob y el rebaño de Labán, de José de Ribera “El españolete” (1591-1652).

En La Buona Ventura vemos a dos personajes cortejándose que revelan el carácter costumbrista de género común en la Italia de finales del siglo XVI. Una escena en la que una dama gitana interpreta la mano de un caballero, a la par que mañosamente desliza el anillo que porta el “señorito elegante”. Se trata de una ejecución temprana del claroscuo tenebrista que caracteriza a sus obras; rostros y pieles radiantes expuestos en penumbras con un carácter lumínico excepcional, que traza una línea fundamental del barroco.

A la exposición se suma la experiencia interactiva de 48 minutos titulada The Caravaggio Experience,  en la que, literalmente, te adentrarás en los cuadros del artista.


ATTACHED TO NOTHING. CONNECTED TO EVERYTHING

Letreros de luces neón, fotografías, señalizaciones de tránsito, jaulas y cajas infinitas son parte de las instalaciones de la artista Olivia Steele (Nashville, 1985) que podemos ver durante marzo en la Ciudad de México.

De infinitas posibilidades semióticas y cargadas de irreverencia, los letreros de Steele han iluminado a ciudades como Berlín, Bombai y Roma. En estos el poder de la luz tiene como objetivo demostrar que el arte refleja al espectador y no a la vida misma, y están llenos significados simbólicos sugerentes. Nos enfrentamos a oraciones cortas, directas y punzantes en neón que representan una contradicción semiótica.

De esta manera vemos bombas atómicas, símbolos religiosos y jaulas de pájaros que integran espacios nuevos discordantes que a su vez que recrean el imaginario del espectador. Así, conceptos como tecnología, internet, divinidad, auto y evolución salen a colación.

A la par que la artista enfrenta al lector, indaga en su propia historia enmarcada por una crianza típica de la sociedad norteamericana. En comunicado de prensa apunta respecto al título de la muestra: “Paradójicamente, estar atado a nada y conectado a todo, puede ser percibido como el último estado del ser y el primer paso de la espiritualidad. Todo proviene de la misma fuente, se convierte en forma y finalmente regresa a ella. Estar atado a formas, ideas es una prisión; una experiencia del ego que crea la ilusión de separación, cuando en realidad somos la misma cosa: polvo de estrellas. Moléculas diminutas que flotan en la galaxia.”

Maia Contemporary Colima 159, Roma. Mar-mié 11am-5pm, jue-sab 11am-8pm y dom 12-6pm. Gratis. Hasta el 18 de marzo.

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